A 44 años de David, 300 familias damnificadas viven en barracones

SANTO DOMINGO.- Como si se hubiese detenido el tiempo la tarde del 31 de agosto de 1979, cerca de 300 de familias que perdieron sus viviendas con el paso del destructor huracán David, de categoría 5, aún viven en condiciones infrahumanas en el municipio Los Alcarrizos, entre ellas Morena, quien es el espejo de otros tantos.

El progreso no llegó

A tan solo unos metros de la moderna estación Puente Blanco del teleférico, justo detrás del mercado Los Productores, está el sector Canta La Rana, donde viven estos cientos de damnificados.

Las calles polvorientas, casuchas de madera y zinc, perros callejeros, el rostro deprimente de los residentes y un pequeño letrero colgado en una de las barracas con la frase “Cristo viene” que al parecer les aporta algo de esperanza, dan la bienvenida al lugar.

“Ahí vive Morena, está muy enferma, si quieres te la presento, pero después nos devolvemos porque para allá abajo la cosa está picante y si te ven con esa cámara… ya sabes”, advierte temeroso al referirse al alto nivel de delincuencia, José Francisco Figueroa, quien condujo a EL DÍA hasta la casucha donde vive Morena.

Al final de un callejón estrecho, en un cuartito de poco más de 20 metros cuadrados construido con zinc y piso de concreto, una cama, un abanico cubierto de polvo, un pequeño televisor, un anafe, un mueble totalmente descolorido, un gavetero roto y algunas vasijas, ahí vive Ramona López Aquino o como todos la conocen, “Morena”, quien llegó a los barracones de Canta La Rana con apenas 14 años y hoy ya tiene 58.

Miseria, su compañera

“Vengan y vean, lo único que tengo es esta cama, todo lo demás, hasta la casa, es prestado”, cuenta Morena, quien al escuchar que periodistas de El DÍA tocaban a su puerta se levanta y los invita a ingresar a la morada.
“Llegué aquí con mi mamá cuando tenía 14 años, perdimos todo con el huracán y nos trasladaron dizque mientras tanto, ya tengo 58 y sigo en las mismas”, narra Morena mientras algunas lágrimas se deslizan por sus arrugadas mejillas.

“En el primer Gobierno de Leonel Fernández supuestamente en la lista de los apartamentos yo era la número cuatro, me dijeron que debía pagar 4,200 pesos y que cuando estuvieran listos me entregarían el mío; cuando llegó el momento, en el de Hipólito Mejía, yo no estaba registrada en ningún lado”, refiere Morena.

Con voz quebrada y con los brazos abiertos, como quien implora, Morena pide “que alguien me ayude con mis medicamentos, son muy caros y no soporto el dolor”, (padece de Osteoporosis desde hace varios años).

Explica que sus tres hijas se dedicaron a ser trabajadoras domésticas y que sus salarios son insuficientes para cubrir sus gastos médicos.

Se repone, seca sus lágrimas y muestra que en la entrada del callejón está el “baño” en el que una vieja cortina sirve de puerta; en su interior, de casualidad, justo al lado de lo que alguna vez fue un inodoro, está el afiche de un candidato político, figura que lejos de representar el progreso para Morena, significa para ella indignación y dolor.

“Esos pasan por aquí cada cuatro años, sólo para buscar votos”, vocifera mientras hace ademanes.
Morena, cuya extrema delgadez refleja desnutrición, así como las lesiones en su piel revelan alguna afección cutánea y sus manos temblorosas y tímida mirada delatan el quiebre emocional que experimenta, pregunta al equipo antes de despedirse esperanzada en que podrá salir del infortunio que le rodea, ¿Cuándo saldrá la historia?

Más de 10 gobiernos

El presidente de la junta de vecinos, Dolores Félix, denuncia que durante los Gobiernos de los expresidentes Joaquín Balaguer (1986-1996), Leonel Fernández (1996-2000) e Hipólito Mejía (2000-2004), fueron construidos unos proyectos “insuficientes” en el sector La Torre y Canta la Rana, puesto que “fueron entregados a personas no damnificadas”.

44 años de atraso
Como Morena, 44 años después del paso del aterrador huracán David, de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, considerado como el más mortífero en el país según organismos de socorro, cerca de 300 familias en el sector Canta la Rana del municipio Los Alcarrizos aún sobreviven en condiciones de damnificados sumidos en el polvo, pobreza extrema, insalubridad y delincuencia.

Algunos se adaptaron a la miseria, otros han buscado la forma de superarla y a muchos, como a Morena, sólo les queda la esperanza de que algún día las manecillas del reloj vuelvan a girar, para salir de los barracones, lugar de sufrimiento prolongado.

Problemática

—1— Resignados
El sociólogo Celedonio Jiménez considera que debido a la pobreza crítica, los barraconeros están sumergidos en paralización y obscuridad, que no les permite ningún nivel de iniciativa y movilidad social.
—2— Reclamo
En Canta la Rana fueron construidas 140 viviendas, pero cientos no fueron beneficiados, según Dolores Félix.

Fuente: Periódico El Día